Peinado más caro del mundo

El peinado más caro del mundo

Cuando a Laurence Graff, un joyero inglés nacido en 1938 y fundador del imperio Graff Diamonds se le ocurrió la idea de publicitar sus joyas y piedras preciosas a través de un peinado, acertó de pleno con su maniobra de promoción.

  Nada más y nada menos que un grandilocuente peinado elaborado con joyas por un valor de un millón de dólares. Y para celebrar la abertura de su tienda número 40 cuarenta y sus 60 años en el negocio de las piedras preciosas se recrea de nuevo esa maravillosa obra de arte. La modelo alemana Dalia Gunther, el estilista Eamonn Hughes y el fotógrafo David Slijper fueron los elegidos para plasmar esta nueva imagen del lujoso peinado. Con 22 diamantes y piedras preciosas inauditas y alucinantes, supera los 500 millones de dólares. Entre todos ellos destaca el impresionante y gigantesco diamante Letöeng Star de 550 quilates, el diamante blanco más grande descubierto en bruto. 

  Sobre un armazón especialmente cuidado para la ocasión, reposan y exhiben éstas maravillosas joyas para el deleite de la vista. Podemos decir, sin lugar a dudas, que es el peinado más caro, hasta ahora, del mundo y del universo conocido.

Con él brillarás como una estrella en el firmamento.

Peinados en edad madura

Peinados en edad madura

Según cumplimos años (mujer o señora de 40, 50, 60, 70 o más), cada vez nos da más temor adoptar cualquier cambio de look en nuestro rostro o cabello (peinados, cambios de color, corte de pelo, maquillaje, uñas..), por pequeño que este sea.

No obstante, debemos considerar que, una recomendación de nuestro estilista o un deseo personal, motive un cambio de estilo, color o corte.   Que no nos atenace el miedo a lo desconocido. El profesional de la peluquería, sabe perfectamente que nos conviene según nuestro óvalo facial, edad, color de piel, tipo de nariz, forma de mentón, color de ojos. etc. Una correcta asesoría de imagen nos podrá guiar hacia un estilo determinado que refuerce nuestra presencia, transmitiendo carácter, movimiento, sensualidad, aplomo o juventud. Una mujer  madura, con más de 40  ó  mas de 50 años, tiene la ventaja de su experiencia en visitar la peluquería, sin embargo, es primordial que se deje aconsejar por un profesional.   

Podemos rejuvenecer el rostro aportando los tonos adecuados y el corte preciso.  Cuando pasamos de la cuarentena, si pintan canas pues pintan canas. Algunas mujeres prefieren conservar sus canas antes de teñirse. Lo recomendable para aquellas personas que deseen conservar su plateada cabellera es acostumbrarse a los baños de color. Con ello matizamos la cana y suavizamos ese tono chillón amarillento y áspero que producen las canas a la mirada. También podemos combinar diferentes tonos de grises oscureciendo zonas específicas.

Aunque la edad no es una determinante absoluta para la mujer a la hora de realizar un peinado, un corte, aplicar un color o colocar unas extensiones de pelo, si es cierto que según cumplimos años nos mostramos más reacias a cambiar nuestra imagen. Esto nos hace tomar una actitud de anclaje en nuestras propias convicciones que es difícil de erradicar. Son caminos trillados bien conocidos por los cuales transitamos con total y absoluta confianza. Pero la vida es cambio. 

Los cambios son positivos porque sacuden nuestros cimientos y nos devuelven el vigor y la energía vitalista tan necesaria para nuestra evolución como seres humanos. Vale, podemos cambiar de un modo paulatino sin necesidad de traumatismos. Podríamos evolucionar, como no, de un tono castaño a un cobrizo tenue para más adelante situarnos con miras al rubio platino, después de pasar por los  intermedios. De un corte de pelo de solo puntas y flequillo a un corte asimétrico de nuca a mentón tan en boga actualmente. Todo dentro de un estudio de asesoría que se adecue a nuestra personalidad visagística. 

Si no probamos no conocemos. Si no conocemos… nos perdemos.

Socorro mi pelo

¡Socorro mi pelo!

¿Cuántas veces te ha sucedido que, El do-it-yourself o háztelo tu misma ha desembocado en un desastre irremediable? O casi. Has observado en youtube a una niña de 13 años, con cara de zarigüeya sabihonda, retorcerse el flequillo y luciendo unos colores en el pelo… propios del arco iris.
Y lo intentas con una de tus sobrinas, hijas o tu misma. Al fin y al cabo, solo es comprar un tinte barato, aplicarlo según las instrucciones y pasar la plancha de un cierto modo.
 Asi que, una tarde, te encierras en el baño a practicar un poco de bricolaje. Y en un par de horas a lo sumo intentas saltarte dos o tres tonos de tu cabello. Gracias a estos Youtubers tan fabulosos, tenemos un flujo constante de nuevos clientes para arreglar esos desaguisados. Muchos de ellos serán nuestros leales portavoces que canten las alabanzas de su peluquería. Siempre, claro está, que el desastre causado sea corregido. A veces, es necesario, dos o más visitas, dependiendo del destrozo, al salón de peluquería.
Estos clientes saben que han cometido un error. Pero todos cometemos errores en la vida. La labor del profesional de peluquería consiste, en primer lugar en darle nuestro apoyo moral. Y a continuación explicarle el trabajo a realizar para que su cabello vuelva a su ser o a su gusto. Porque ya puestas, vale la pena intentar dar ese paso que quizás no nos habíamos atrevido a realizar. Sea cortar, cambiar el look del estilo de peinado o añadir un complemento como las extensiones.
Así que, una vez que el niño que llevamos dentro se relaja en el sillón del salón de la peluquería, aconsejamos sobre color y corte. Le decimos que si se vuelve a repetir, aquí estamos para arreglarlo y, le insistimos para que se aleje lo más posible del espejo… de su cuarto de baño por supuesto.
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